Taller literario - Empieza en abril


Más info: emeghe@gmail.com


Taller literario - Intensivo de verano





El objetivo es encontrar las propias historias y construir un método para hacerlo, partiendo de la base que a escribir se aprende y que es una tarea que tiene mucho más que ver con la transpiración que con la inspiración. 

Se trabajan consignas y también proyectos propios, aprendiendo tanto de la propia escritura como de las devoluciones hacia los demás.

Las clases comienzan en enero, son semanales y grupales en Palermo. 

Más info: emeghe@gmail.com


Mención especial y participación en antología


Los autos no flotan, de Mariela Ghenadenik, será uno de los 12 cuentos que integrarán la antología del Premio Itaú de Cuento Digital 2016.

En esta nueva edición de la convocatoria regional (Argentina, Paraguay y Uruguay) se recibieron más de 1400 cuentos, de los cuales 60 fueron preseleccionados y 12 serán los antologados en la categoría "escritores". 

Los autos no flotan trata sobre un hombre alterado que sufre la desconexión con la realidad y una extraña metamorfosis como consecuencia.

En palabras del comité de lectura:

“La creación a través de las palabras, de las frases, de las ideas, de la imaginación, tiene un componente común y netamente subjetivo del autor (...) La obra es muy buena." 

"Buena descripción de la irrealidad del personaje principal."

"Por el armado minucioso del relato se nota que existe una vocación para estructurar, a través de la escritura, las partes para lograr un todo."


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Libro destacado

En su Facebook, Alejandra Laurencich -directora de la balandra- destacó algunos libros, entre ellos, Desde el aire.


"Hay libros que tienen prensa, mucha prensa (merecida o no), libros que uno ve aunque esté distraído, porque se comentan en FB, porque aparecen reseñados en las revistas y los suplementos de cultura, porque los libreros los acomodan en las mesas importantes, al menos durante unos meses (después ya se sabe, todo se recicla, hay que dar lugar a novedades). Bien, esos libros no pasan desapercibidos a nadie que tenga ganas de leer. Muy bien, hoy no voy a hablar de esos libros sino de otros que podrían estar en las mismas condiciones de exhibición, o ser comentados por los críticos habituales de novedades, o por sus mismos autores, si los invitaran a hacerlo en las radios o los canales de televisión. Pueden gustar o no, como cualquier otro libro altamente promocionado, pero lo que pocos podrán negar -y es por eso que quiero mencionarlos- es que están trabajados con esmero y dedicación, dignísimos libros que tienen detrás a un autor con un lenguaje propio, amasado con paciencia y laburo, narradores que en la mayoría de los casos, vienen metiéndole a la literatura hace rato (aunque se trate de un primer libro) y que por esas cuestiones del mercado editorial, quizá no se destacan como merecieran. La lista seguramente es acotada, porque debe haber cientos de libros que no figuran en ella, pero al menos, es un intento de hacer justicia con estos autores y los editores que confiaron en ellos al publicarlos. También con los que habrán sido sus maestros, o con quienes los animaron a publicar estas obras. Además, y por si fuera poco, los libros están muy bien editados, quiero decir, hay cuidado en su gráfica, en su diseño, etc, etc, por tanto, va mi felicitación para autores y sellos editoriales.
El buen marido, cuentos de Marcos Andrés Quelas (editorial Turmalina)
Sillas en la vereda, novela de Cecilia Sorrentino(Alción Editora)
Buscolafelicidad.com, de Laura Massolo (Del Nuevo Extremo)
Trabajos de oficina, cuentos de Ariel Basile (Simurg)
El tajo, segunda novela de Mirta Hortas (Paradiso)
Desde el aire, novela de Mariela Ghenadenik (Colección Larsen)
Zona Ocupada, novela de Marta F. Topel (Acervo Cultural)
Retrato de una mala madre, novela debut de Agustina Fernández (Bärenhaus)"



Reseña de Desde el aire en Sólo tempestad




I like pleasure spiked with pain

and music is my aeroplane

Red hot chili peppers

Por Lucia Álvarez

Supongamos que existe la literatura veraniega en Buenos Aires a 36 grados. Y si existe, nada tendrá que ver con el clima agobiante, casi claustrofóbico que sobrevuela Desde el aire, primera novela de Mariela Ghenadenik.

Primera aparición: Malena, doppelgänger. Chica judía ortodoxa de educación estricta.

Sus dos caras son un espejo invertido del poder. El que ejerce en la oficina como jefa, y al que se somete como prostituta sado en su rol de sumisa. Tras sufrir abusos desde la infancia, sólo encontrará el placer en la humillación y la violencia física.

Segunda aparición: Laura, víctima full time. Contratada por Malena como asistente, es maltratada por su jefa y compañeros de oficina al punto del ridículo. Tiene un amante al que no puede dejar, presa del vacío que siente cada vez que él vuelve a abandonarla. Cree que está condenada a ser “la segunda” en todas sus relaciones. Cuando descubre la cara oculta de Malena, todas las represalias recaen sobre ella.

La clave de Desde el aire está en el ojo relator, que va posándose en distintos ángulos y desde allí va narrando, como una luz intermitente, que sólo necesita hacer foco para tomar envión. Siempre lejos del rol inquisidor. Se limita a describir, comparar, por momentos sobreanaliza y se pierde en divagues visuales. A veces resulta introspectiva al punto del tedio.

El limbo es el escenario fetiche de Ghenadenik. El aire es un no-lugar. Es tiempo suspendido, como el que transcurre en los aviones y los aeropuertos. No hay antes ni después.

Nadie es nada adentro de un avión, nadie hace nada. Desde el aire se ven formas confusas, cosas que no son, que no pueden ser y a la vez suceden.

El guiño al celuloide se refleja también en los pasajes musicalizados con fragmentos de canciones que se cuelan a modo de banda sonora y aparecen como créditos al final. Si Manuel Puig utilizó recursos cinematográficos para narrar desde la palabra escrita, Mariela dirige una cámara despiadada y brutal, que no teme acercarse a sus personajes y exponerlos en su miseria desconsolada, o regodearse en la crueldad más sangrienta.

Malena y Laura se subyugan al castigo. La vejación es el lugar que comparten sin saberlo. A veces apenas separadas por una pared de telo que permea los gritos. Viven una sexualidad que sólo puede ser clandestina, y que no existe más allá de las habitaciones de hotel. El sadomasoquismo y la infidelidad son dos caras de lo prohibido, de lo que no debería ser. De lo que nadie tiene que saber.

Una mujer con lobos hambrientos que le cuelgan del cuerpo no es un ser feroz, es más bien una hembra débil, necesitada de protección y, aunque ella misma se hubiera comprado el tapado, ante el mundo aquel abrigo será siempre el regalo de un hombre que mató un animal para cuidar de su hembra.

Ambas son personajes frágiles. Y esa fragilidad las mimetiza, las vuelve invisibles. Son lo que los demás hacen de ellas. Resurgir del dolor profundo, o ahogarse en él, será la disyuntiva final que deberán atravesar para que ocurra el desdoblamiento.

Si tuviera que elegir una escena, me quedo con la postal de Laura a bordo de un avión, sabiendo que ese espacio no cuenta, pero que cuando vuelva a la tierra podrá volver a ser un playmobil con sentimientos. Parafrasea I carry your heart, de E.E. Cummings, aunque bien podría haber cantado Aeroplane, de Björk.

él esta lejos

algo no está bien

estoy sola

subo a un avión

atravieso el mundo

para seguir mi corazón